Estás de camino a tu destino, con el maletero lleno y tu playlist favorita sonando, cuando de repente, el motor dice «basta». Tener el coche averiado en vacaciones es, sin duda, la peor pesadilla de cualquier conductor.
Sin embargo, mantener la calma en ese momento es fundamental para solucionar el problema de forma rápida y segura. En este artículo, te explicamos exactamente cuáles son los pasos a seguir en la carretera y cuáles son las averías estivales más comunes, como el temido fallo de la batería.
Primeros pasos si tu coche te deja tirado en carretera
En primer lugar, la seguridad tuya y de tus acompañantes es la prioridad absoluta. Si notas que el coche pierde potencia, hace un ruido extraño o se enciende un testigo rojo en el cuadro de mandos, sigue estas instrucciones:
- Busca un lugar seguro: Intenta apartar el vehículo al arcén, lo más lejos posible del carril por el que circulan los demás coches.
- Hazte visible inmediatamente: Antes de salir del coche, ponte el chaleco reflectante. A continuación, coloca la baliza de emergencia V16 en el techo o, en su defecto, los triángulos de señalización a 50 metros de distancia.
- Ponte a salvo: Todos los ocupantes deben salir por las puertas del lado contrario a la calzada y situarse detrás del quitamiedos o en una zona segura fuera de la vía.
Las 3 averías más comunes en los viajes de verano
Sufrir un coche averiado en vacaciones rara vez es cuestión de mala suerte. Por lo general, las altas temperaturas y los largos trayectos sacan a la luz problemas que el coche ya arrastraba. Estas son las averías estrella del verano:
1. La batería ha muerto por el calor
Mucha gente culpa al duro invierno, pero la realidad es que el verdadero enemigo de las baterías es el calor extremo. Las altas temperaturas del asfalto provocan que el líquido interno de la batería se evapore más rápido, acelerando la corrosión de sus componentes internos. Si tras parar en una estación de servicio intentas arrancar y solo escuchas un «clic» o los sistemas electrónicos parpadean sin fuerza, tu batería ha llegado a su fin.
2. Sobrecalentamiento del motor
Los atascos kilométricos bajo el sol, sumados al aire acondicionado funcionando a máxima potencia, son la receta perfecta para que el sistema de refrigeración colapse. Por lo tanto, si ves salir humo blanco del capó o la aguja de la temperatura roza la zona roja, apaga el motor de inmediato. Seguir conduciendo podría reventar la junta de culata, provocando una avería de miles de euros.
3. Reventón de neumáticos
El asfalto ardiendo aumenta drásticamente la presión interna de las ruedas. En consecuencia, si viajas con los neumáticos muy desgastados, cristalizados o con una presión incorrecta para la carga que llevas, las probabilidades de sufrir un pinchazo o un reventón a alta velocidad se multiplican.
Cómo solucionar el problema en el momento
Una vez que estás seguro y protegido fuera de la calzada, es el momento de actuar.
Llama inmediatamente al servicio de asistencia en carretera de tu seguro. Ten a mano la ubicación exacta (puedes usar los postes kilométricos de la carretera o la ubicación de tu móvil) para que la grúa te localice rápido.
Además, no intentes hacer reparaciones complejas en el arcén. A menos que sea cambiar una rueda en una zona amplia y 100% segura, abrir el capó de un coche sobrecalentado junto a camiones pasando a 90 km/h es un riesgo innecesario. Deja que los profesionales de la grúa evalúen si el coche puede arrancar o si debe ir al taller.
La prevención: Tu mejor compañera de viaje
En conclusión, la única forma infalible de evitar tener el coche averiado en vacaciones es la prevención. Realizar un mantenimiento adecuado antes de cargar el maletero marca la diferencia entre un viaje de ensueño y pasar horas esperando a una grúa al sol.
Antes de tu próxima escapada, reserva tu cita en Repacar Alcalá. En nuestro taller comprobamos el estado de tu batería, los niveles de líquidos, los frenos y la presión de tus neumáticos para que solo te preocupes de disfrutar de tu descanso. ¡Viaja seguro!

